Y, por fin, JENGIBRE tiene una familia

Los que seguís este blog desde hace tiempo seguro que habréis leído sobre JENGIBRE. Nuestro protagonista llegó a ALBA en los huesos. Vivía en un hogar junto a dos perros más dejados de la mano de Dios, asalvajados y sin cuidados de ningún tipo. Tanto es así que, cuando ALBA llegó a esta casa, uno de los animales había fallecido. De ese horror salieron HINOJO (ya adoptado) y JENGIBRE (¡YA ADOPTADO TAMBIÉN!). Así empezó el camino hacia su nueva vida que hoy se ha hecho realidad.

He de confesaros que, de todas las historias de finales felices que he contado hasta el momento, esta es la que más ilusión me hace y la que más me apetecía contar. Todas las adopciones son especiales pero esta lo es más para mí por sus protagonistas no sólo son compañeros en esta ardua tarea de la protección animal, además son mis amigos. Se trata de la historia de JENGIBRE y VÍCTOR, bueno, en realidad es la historia de JENGIBRE, VÍCTOR, SONIA, DÉXTER, MICRO, LOLA, XHELAZZ y ELIA.

jengibre_5Empecemos cómo lo hacen las buenas historias, por el principio. Lo dejamos en que JENGIBRE llegó como un saco de huesos a ALBA. Poco a poco fue recuperando su peso y su lustre. Pero también su energía, una energía típica de un perro joven como él (tendría cerca de un año cuando entró en el albergue) y de su raza, un pitbull. Precisamente fue su raza uno de los hándicaps a la hora de adoptarle. JENGI es un perro estupendo totalmente sociable con personas y que se lleva bien con perros pero es un perro que creció sin normas, muy bruto a la hora de jugar y que, a pesar de que nunca fue entrenado para pelear, tiene ese punto que los pitbull genuinos tienen. Por esa razón, necesitábamos una personas que conociera cómo son estos perros y fuera lo suficientemente constante y consciente como para educarle y entenderle.

Si que un animal salga adoptado es complicado, imaginaros si además requiere atenciones especiales…misión imposible. Pero había que intentarlo y a través de varios canales le promocionamos. El tiempo pasaba y no encontrábamos el lugar ideal para JENGIBRE y lo peor era que él no llevaba nada bien la vida en el albergue. Se estresaba muchísimo en el chenil ya que estaba acostumbrado al contacto humano y no le gustaba estar solo. Esto no es nada extraño, cualquiera que conozca a los pitbull sabrá lo fieles que son y lo dependientes que pueden llegar a ser de las personas. Le cambiamos a un sitio más tranquilo pero no era suficiente, necesitaba un trabajo constante y eso es lo que hizo Víctor, dedicarle su tiempo, dedicarle mucho de su tiempo.

jengibre_2Como podréis imaginaros, y alguno ya sabréis, ALBA no está en el centro de Madrid precisamente. Estamos en el medio del campo y no todos vivimos cerca. A pesar de lo dicho, Víctor empezó a venir varios días entre semana para sacar a JENGIBRE y darle largos paseos a la par que le iba educando poco a poco. Fueron muchos meses de sacrificios, de organizar el día para poder venir a verle, de gastar mucha gasolina y comer sándwiches de camino al río. Pero todos y cada uno de esos días han merecido la pena, a la vista está viendo cómo era JENGIBRE y cómo es ahora. Nuestro protagonista fue mejorando poco a poco y llegó un día en que no era el mismo perro. Ya no sólo le sacaba Víctor, también Sonia cuando Víctor no podía o Sergio y yo misma cuando ambos dos no estaban. Llegó un momento en que era fácil para todos nosotros llevar a JENGIBRE. Había que seguir unas pautas muy claras para no alterarle pero era evidente que funcionaban. Era una pasada irte de paseo con él a tu lado atento a tus indicaciones. Muchas veces le he dicho a BASTIAN, mi peludo de cuatro patas, que le a ver si aprendía de JENGI y de lo bien que se portaba. Sonia también colaboró mucho porque aparte de empezar a sacarle también, demostró que no hace falta ser una persona grande o muy fuerte para sacar a un perro como JENGIBRE, tanto Sonia como yo no es que seamos muy grandes :). También hizo posible que Víctor fuera más días a trabajar con nuestro protagonista de cuatro patas encargándose ella del resto de animales de la familia. En fin, que al final se convirtió en un trabajo en equipo.

jengibre_4Así fue pasando el tiempo y el vínculo que se forjaba entre JENGIBRE y Víctor era cada vez mayor. Hasta tal punto que, cuando nos le quedábamos uno de los ya citados, JENGI lloriqueaba porque quería ir con Víctor. ¿Cómo no iba a ser así? Han pasado muchísimas horas juntos, Víctor le ha dado el equilibrio que JENGIBRE necesitaba para ser un perro feliz y también mucho cariño además de autoridad, ambas cosas indispensables. Y, junto a ALBA, le ha salvado la vida en mi opinión. Y yo creo que ese vínculo, junto a la dificultad de su adopción, es lo que hizo que Víctor se planteara unirle a su familia. JENGIBRE fue haciéndose poco a poco un hueco en su corazón así como en el de Sonia e incluso en el de los otros dos perros de la familia, DEXTER y MICRO. Yo los miraba y no podía imaginar un hogar mejor pero en esta vida no todo es fácil y las decisiones hay que tomarlas de forma meditada y eso hicieron Sonia y Víctor. Sopesaron los pros y los contras, pusieron en la balanza los sacrificios y las alegrías que les daría adoptarlo y ganó JENGIBRE.

Aunque se veía venir, me puse muy contenta el día que Víctor me dijo que le adoptaba definitivamente. Siempre digo que a JENGIBRE le vino Dios a ver el día que se cruzó en el camino de ALBA, de Víctor y de Sonia. Es un perro estupendo que se merece ser feliz y la oportunidad de saber lo que es una familia de verdad. Todavía queda mucho camino por delante pues ahora se enfrenta a los retos de la vida diaria pero estoy totalmente segura de que la familia PIMENTEL-MARTÍNEZ va a conseguirlo y que llegará un día en que miremos para atrás y todo parecerá un sueño. Estoy deseando que pasen las vacaciones para ir a visitar a mis amigos y ver a JENGI en su hogar, en su casa, con su familia. Sentarme en el sofá con MICRO encima, DEXTER dándome lametones y JENGI…¡pues también!

Desde este blog quiero daros las gracias por todo lo que habéis hecho por JENGIBRE. Y, con el permiso de Sonia, quiero darle las gracias especialmente a Víctor por todo lo que ha sacrificado y lo que va a sacrificar por nuestro pequeño. En fin chicos, que ya sabéis dónde estoy que para eso soy la tía Patty 🙂 Y como no, dar las gracias a Carolina y a ALBA por haber rescatado a JENGIBRE, por haber cuidado de él, por haberle dado la oportunidad a pesar de las dificultades (que no han sido pocas) y por haber hecho posible que hoy tenga una familia.

Patricia Vadillo.

 

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