Mi CARAMELO

caramelo7CARAMELO vagaba por un pinar a punto de ser atropellado cuando le cogí. Abandonado a su suerte, bien para que no volviera más bien porque no le cuidaban como es debido, hoy es feliz con una familia que sí se preocupa por él. 

Estaba trasteando hoy con el Facebook y me ha salido esa aplicación que está tan de moda y que resume tu año en unas pocas fotos. Le he dado a ver qué me salía a mí y, entre tantas y tantas cosas, ha salido la foto de CARAMELO. En estos días tan especiales me pongo un poco tierna y recordarle me ha hecho sonreír y me apetecía compartillo con vosotros. Vaya por delante que la historia que voy a contar es una de tantas otras. De hecho no es muy llamativa, amarillista o espectacular. Pero para mí es muy especial porque fue el primer perro que rescaté yo sola aunque la palabra “rescate” le va un poco grande a la historia ya que el protagonista me lo puso bastante fácil. Pues eso, como me apetece recordarle y contároslo allí va. Antes de empezar, mi más sentido agradecimiento y admiración para la gente que lo hace también.

Hace unos meses volvía de trabajar un poco a toda prisa porque no llegaba al gimnasio. Antes de llegar a mi casa paso por un pinar en el que a veces hay perros bien abandonados bien “perdidos”. Por eso siempre voy despacito mirando a ver si veo algo que se mueva. Ese día había mucho tráfico y cuando iba a salir vi por el rabillo del ojo una cosita amarilla que cruzaba la calle. Casi le atropello. Así que me eché a un lado de la carretera y fui a buscar a lo que sea que hubiera cruzado. Por aquellos entonces no estaba tan preparada como las personas que estamos en esto tenemos que ir. No tenía ni una mísera correa. Así que cogí una mochila en la que llevaba cosas para limpiar el coche que estaba un poco hecha polvo y arranqué las asas para fabricar una.

caramelo6Me fui a buscarle en sandalias ya que era verano. El perrete en cuestión se había metido en un barrizal así que yo que venía tan mona de trabajar me puse fina. Allí estaba sentado mirándome. Como siempre esos ojos, esa mirada. Me daba mucho miedo asustarle y no poder cogerle así me acerqué muy despacito hablándole con dulzura y a pesar del miedo que tenía, temblaba un montón, se dejó coger. Lo primero llamar a Carol, la presi de ALBA, porque ella siempre me ayuda. Lo puso en el sitio para los pies del copiloto y, siguiendo su consejo, fui a un veterinario para ver si tenía chip pero no fue así y tampoco me sorprendió. He de decir que casi me alegré y luego os contaré por qué. Así que lo llevé a ALBA y me quedé al fin tranquila. Le puse CARAMELO VADY porque de verdad que era un auténtico caramelo. Es de ese tipo de perros que sabes que van a salir pronto y así fue. Tan rápido encontró hogar que no pude más que estar con él un solo día más, el del viaje a Alemania. Tuvo parásitos y se pasó casi tres semanas en cuarentena. No podía dejarle ir sin abrazarle así que salí de trabajara y estuve en ALBA con él hasta que se marchó. Hoy tiene una casa y es muy feliz en ella. Me encantaría poder volver a abrazarle y besuquearle pero me contento con mirar su preciosa cara y saber que está bien.

Como veis la historia no es especialmente impactante pero me sirve para reflexionar sobre dos cosas muy interesantes a mi parecer. Lo primero es sobre no mirar nunca para otro lado. A veces nos ocurre que vemos un animal desvalido y sucede en el peor momento que te podía pasar. Pero es su momento, el momento de ese animal de ser ayudado. Nunca les deis la espalda pues puede que seáis su única oportunidad y se merecen ser felices.

carameloLa segunda es sobre la gente que le abre la puerta al perro para que se busque la vida y “ya volverá”. Viene a colación porque nunca supe si CARAMELO había sido abandonado o, como vivía cerca de una zona un poco conflictiva, era de esos perros a los que le abrían la puerta para que pasara el día por ahí hasta que volviera. Me pasé todos los días para ver si le buscaban y no fue así por lo que tiendo a pensar que fue abandonado ya que, además, estaba muy delgado. Pero por la zona en la que fue no descarto la segunda opción y por eso me alegré de que no tuviera chip. Alguien que no se preocupa de su perro, que no le alimenta adecuadamente, que le tiene todo el día fuera de casa con lo peligroso que es no merece tenerlo.

Pues bien, esta es mi historia bonita para vosotros en Navidad pero no será la última pues gracias a todos los que colaboráis y a la gente que forma parte  de ALBA, muchos animales tienen su propia historia feliz. Gracias a todos.

Patricia Vadillo.

6 opiniones en “Mi CARAMELO”

  1. Gracias, Patri, gracias, en nombre de Willow y mío. Gente como tú me reconcilia con la especie humana. Que el año que entra sea rematadamente bueno para vosotr@s, mi familia de Alba, y para todos l@s pelud@s que acojáis. Aunque con que no sea peor ya nos podemos dar con un canto en los dientes (y en los colmillos), porque con la gente que nos gobierna… Son capaces de superarse.

    1. Hola Ángel.
      Gracias a ti por tu comentario. Soy una más de la gran cantidad de gente que hace estas cosas, cada vez más. Os cuento un montón de cosas tristes y me apetecía contaros algo que para mí fue muy bonito por el final que tuvo.
      Un beso enorme para Willow y para ti y os deseo que tengáis un 2015 maravilloso.
      Un besazo.

  2. Patri, recuerdo ese día, andaba por el albergue, vacunando, llevando, trayendo, vete tu a saber. Lo más significativo fue verte llegar con Caramelo en brazos, tus nervios, tu emoción, tu preocupación por todas esas cosas que pensamos en los primeros rescates, y si, tienes que llamarlo rescate por que es lo que hiciste con Caramelo. Recuerdo el abrazo al salir con la misión cumplida, tus miles de preguntas… Lo recuerdo con cariño, porque los primeros rescates son los más emotivos y ese día tuve la suerte de ver el gran final del tuyo. Gracias en nombre de Caramelo y un gran abrazo en el mío.

    1. Sonia tus palabras me llegan al corazón, aunque suene cursi, no sólo porque te considero una amiga si no también porque eres una de las personas que más han ayudado a los animales de las que conozco. Por tu casa han pasado tropecientos animales y has llevado colonias enteras cuidando de todos ellos. Por eso tus palabras tienen mucho valor para mí.
      El día que llegué con CARAMELO iba muy nerviosa pensando en un montón de cosas a la vez y verte me alivió mucho. Después de dejar al pequeñajo salimos y estuvimos hablando un buen rato y eso no te lo he agradecido bastante así que GRACIAS. Me tranquilizaste y me diste consejos para futuras veces y, desde entonces, llevo en el coche un pequeño kit por si tengo que recoger a un animal, idea que me diste tú.
      Gracias por todo, Sonia. Con gente así es más fácil dedicarse a esto 🙂
      Un besazo

  3. Tienes toda la razón Patricia. Perfectas palabras:Pero es su momento, el momento de ese animal de ser ayudado. Nunca les deis la espalda pues puede que seáis su única oportunidad y se merecen ser felices.

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