Nunca más serás OBVIADO…¡literalmente!

obviado_3OBVIADO, su nombre lo dice todo. Apareció en un polígono industrial corriendo por la carretera. Tuvo la gran suerte de que ese polígono pertenece a uno de los municipios en los que ALBA lleva la recogida y no fue de los que optan por desratizadoras en las que sólo son números y, cuando hay muchos,…ya sabéis. Los dueños de unos de los bares de la zona le cogieron y esperaron con él hasta que llegamos. Dieron el aviso a la policía para que nos llamaran y fuésemos a recogerle. Menos mal, un perro corriendo como loco por una zona así es pasto de atropello. Al llegar, abrimos la puerta del coche y se subió solo. Era como si estuviese esperando a que alguien viniera a recogerle para darle un futuro mejor. La primera noche de la nueva vida de OBVIADO fue en casa de una de nuestras voluntarias. No se lo creía el pobre, ¡una casa! No dijo ni mu en toda la noche. Y al día siguiente llegó a ALBA.

obviado_5No recuerdo la primera vez que le vi. Haciendo honor a su nombre, no era un perro especialmente llamativo por ninguna razón buena o mala. Pero en seguida se hizo con todos nosotros. Su carácter…buah, es que es un tesoro. Lo gracioso es que al principio confundía. Hay determinados animales que no llevan bien su estancia en ALBA. Siempre os digo lo mismo y no va a ser menos esta vez. En el albergue están atendidos y cuidados pero no es lo mismo que vivir con una familia y disfrutar de una casa, de paseos y de tantas cosas. Pues eso le pasaba a OBVIADO. Pasabas por delante de su chenil y se ponía como una moto. Daba vueltas sin parar muy nervioso y ladraba mucho. Si no le conocías bien, era fácil pensar que era un perro muy sobreexcitado con el que sería difícil pasear. Pero nada más lejos de la realidad. Salía del chenil y se terminaba el nervio. Andaba bien con la correa, disfrutaba como el que más en el patio y, sobre todo, disfrutaba de las caricias y la compañía.

obviado_4OBVIADO es precioso, no puedo describirle de otra forma. Mirad las fotos y ved qué cara más guapa y “salá”. Pero no le adoptaban. Sus compañeros de chenil iban saliendo y nunca llegaba su turno. Y tuvo muchos porque es tan sociable que podía vivir con cualquiera. Y ¿por qué no salía? Pues porque era positivo en leishmania. No tenía mayor problema en el sentido de que la enfermedad no había causado daños pero la tenía y por ello había que darle una pastilla de a diario. 100 pastillas cuestan en torno a 3 euros en la farmacia y no recuerdo si tomaba una o dos. Además de ello, debía pasar controles rutinarios para controlar que todo iba igual de bien. Y eso es un freno, un gran freno hasta para un perro como él. Recuerdo un día que vino una pareja y quedó prendada con él pero no se lo llevaron porque no querían un perro enfermo, eso nos dijeron. Vale, tenía una enfermedad pero una persona con diabetes también y puede hacer una vida normal.

obviado_Y las cosas empezaron a cambiar, todo fue muy rápido y muy bonito. Sus analíticas dieron negativo de leishmania. Eso quiere decir que el animal no necesita medicación y sólo, cada cierto tiempo, una analítica para controlar que todo está bien. Se terminaron las pastillas y el “positivo en leishmania” en su historia. Al poco tiempo fue el Salón de la adopción de la Comunidad de Madrid y allí llevamos a OBVIADO. Como son tres días vamos llevándolos por turnos para que tengan la oportunidad de ser adoptados el mayor número de ellos. A nuestro protagonista le llegó el turno el sábado por la tarde. Y en medio de las carpas y de los árboles surgió el amor. Os lo puedo contar porque estaba presente y fue el momento más emocionante del fin de semana para mí. Le teníamos paseando mi compañera Virginia y yo y se acercó una pareja con su precioso perro (OSO). Empezamos a charlar y a contarles cosas de OBVIADO. La verdad es que no me parecía que vinieran exprofeso a preguntar por él pero eran muy buena gente y entablamos una conversación en la que OBVI era el protagonista. Les contamos cómo era, lo mal que lo llevaba en ALBA pero como si se lo contáramos a unos amigos. De ahí la sorpresa cuando ella dijo las palabras mágicas “ya está, no sigas, lo he decidido, me le llevo”. Virginia y yo nos quedamos en estado de shock y sólo atiné a decir “¿A OBVIADO?” y me dijo “Claro”. Las lagrimillas empezaron a deslizarse por mi mejilla y creo que, de algún modo, por las de OBVI.

obviado_2A partir de este momento todo fue rodado. OSO y él se llevaban a las mil maravillas andando juntos lomo con lomo. Quedaron prendados de él y nosotros de ellos porque demostraron ser una familia estupenda. No tuvieron problema con el tema de controlar que la leishmania fuera agua pasada ni con nada la verdad. Días después llegó la entrega y más emociones si cabe. Carolina llevó a OBVIADO a su casa y todo fue como la seda. Cuando vio su pedazo de cama, al principio no sabía qué hacer con ella pero aprendió en un periquete y se tumbó a disfrutar de la buena vida, que ya le iba tocando. Se ha adaptado muy bien, se lleva genial con su nuevo hermano y sus papás le han llevado hasta a un canicross. ¿Quién se lo iba a decir en aquellos días en los que en su corazón sólo habitaban el miedo y la desesperanza? Ya tiene un montón de amigos en el barrio y forma parte de una familia de las de verdad.

Desde este blog sólo puedo dar las gracias a esta pareja por haber escogido a OBVIADO. Le echamos mucho de menos pero no queremos volver a verle salvo para las visitas. Al final, con el trabajo de todos, estos milagros son posibles. ¿Quién será nuestro siguiente final feliz? En tus manos está decidirlo 🙂

Patricia Vadillo

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