ADIF y la historia del maquinista

ADIF (11)ADIF estuvo a punto de ser atropellado por el AVE, de ahí su nombre. El que era su dueño le dejó allí atado para morir de una forma tan cruel y sin escapatoria. Pero los trabajadores de los trenes dieron el aviso y salvaron su vida. En él se fijó precisamente un maquinista y se enamoró de él. Hoy forma parte de su familia y es feliz.

Un día, al llegar al albergue, alguién me dijo “¿Has visto al perro nuevo? Es precioso”. Así que bajé a verle y se quedaron cortos, ADIF es simplemente espectacular. Es grande, como a mí me gustan, con una cabeza enorme y los colores de un dálmata. Una maravilla. Una vez pasada la cuarentena (tiempo en el que los animales están aislados mientras vemos si hay que tratarles de algo, les vacunamos, desparasitamos,…), entré en su chenil con tiento, es un perro grande y siempre hay que proceder con cautela. Para mi sorpresa, el grandullón se metió en el interior asustado.

Toca el corazón ver a un animal aterrorizado pero cuando tienen el tamaño de ADIF impresiona aún más. Al rato de estar allí se acercó y empezó a interactuar conmigo. Luego descubrí que lo había hecho con el resto de compañeros que habían entrado a verle. Era más desconfianza que miedo. Al principio era muy asustadizo y se iba para atrás cuando te acercabas muy rápido. La verdad es que tiene toda la pinta de que había sido maltratado. Pero poco a poco y con el trabajo de las personas que forman parte de ALBA, ADIF fue cogiendo confianza y soltándose.

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Su historia es como un cuento con final feliz. El que era su dueño le dejó atado a las vías del AVE. Abrió las verjas que impiden el acceso a los raíles y allí le dejó atado sin forma de escapar del tren condenándole a morir. Los trabajadores se dieron cuenta de que el animal estaba allí y dieron la alarma. Le desataron pero, al verle tan grande, le dejaron atado a una valla y llamaron a ALBA para que le ayudásemos.

Le recogimos y descubrimos que tenía chip, estaba a nombre de una empresa que había cerrado y durante unos meses luchamos para conseguir su custodia y poder darle un hogar. Muchos eran los que venían al albergue en busca de un perro y se fijaban en él. Pero había que ser conscientes de que ADIF necesitaba una persona con fuerza ya que, aunque dócil y obediente, es un perro muy grande y hasta el más noble puede asustarse y echar a correr.

adif 4Así pasaban los días mientras ADIF aprendía todo lo que un perro casero sabe. Empezó a andar con la correa, al principio un poco regular porque tiraba pero poco a poco se iba acostumbrando a ir con su guía. Entonces llegó el milagro y, con él, su merecido final feliz. Un maquinista de tren estaba buscando un perro al que adoptar y, cuando leyó la historia de ADIF, supo que era el suyo. Se puso en contacto con nosotros y nos contó que durante sus años de profesión, varias veces había sufrido algún incidente similar con un luctuoso final. Por eso sabía que ADIF era para él, era el perro que se había salvado y al que quería dar todo el amor que merecían tanto ADIF como otros tantos pobres que no habían tenido tanta suerte.

Hace poco nos escribió para contarnos lo contentos que están con ADIF. David y Adriana, sus nuevos papás, nos dicen que ha evolucionado mucho y que acude a ellos reclamando caricias y atenciones. Se ha acostumbrado a las rutinas de un perro casero y disfruta de la tranquilidad y el calor de un hogar.

ADIF ha tenido mucha suerte a pesar de haber nacido en el entorno equivocado. Pero todo ha sido posible gracias a la colaboración de mucha gente. Tú puedes marcar la diferencia entre la vida o la muerte de un animal. Entre su felicidad o su sufrimiento. No mires para otro lado y adopta a uno de nuestros animales. Te robarán el corazón. Desde aquí, gracias a todos los que habéis ayudado a un animal en apuros y si estás pensando en aumentar la familia ven a conocer a nuestros perros y gatos.

Patricia Vadillo

2 opiniones en “ADIF y la historia del maquinista”

  1. Me ha dado por pensar (malo): Entre las molestias de llevarle y atarle y el precio (poco, eso sí) de la cuerda con que le ató, ¿no le habría salido más barato al dueño llamar al Ayuntamiento para que se hicieran cargo del perro? En ese caso, tanto trabajo para TORTURAR Y ASESINAR a un pobre bicho inocente e indefenso… ¿De verdad estamos hablando de seres humanos? Para esta «gente» no deberían ser válidas las leyes corrientes y habría que desarrollar castigos que les quitaran las ganas de maltratar de por vida. Bien por el maquinista, Adif será feliz con esa pareja seguro (besitos y lametones de Willow para ellos.

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