ADIOS PISCINERO

PinoDe nuevo me llega otra historia preciosa que me ha hecho llorar como si fuera una niña pequeña, esta vez desde Alemania. Hace 11 años dimos en adopción a nuestro perro PISCINERO. Tuvo la suerte de ir a Alemania y encontrar allí una familia maravillosa que le ha hecho muy feliz y que le ha ayudado a superar todos los traumas que tenía por culpa de las personas. PINO, que así le rebautizaron, falleció el mes pasado y su mamá Marion lo ha querido compartir con todas las personas que formamos parte de ALBA. PINO no está con nosotros pero leyendo las palabras de Marion se me alegra el corazón de ver la suerte que tuvo nuestro pequeño ángel. Gracias Marion por tu generosidad y por compartir con nosotros esta historia tan bonita que seguro anima a la gente a adoptar.

Hola, queridos animalistas de ALBA, en Madrid,

En abril del año 2005, PISCINERO de 5 años de edad, llegó a nuestra familia en Alemania. Venía de ALBA y lo recogimos en la protectora en Herne. PINO, fue así como nosotros lo bautizamos, era un perro muy dulce pero también muy miedoso. Necesitó mucho tiempo para adquirir confianza con nosotros. Pero lo logró finalmente y lo logró muy, muy bien. Nosotros tuvimos paciencia y PINO tomó cada vez más confianza.

Aún recuerdo aquel día cuando por primera vez corrió sin estar atado a la correa, completamente LIBRE, por el prado jugando con sus amigos perrunos. Esto fue meses después de haber llegado a casa. Fue un sentimiento fantástico. Finalmente había conseguido vencer su miedo. Ante otras personas siempre era algo reservado, sin embargo nunca se portaba mal o era agresivo. No, era dulce, dócil y puro amor. Siempre anhelaba hacerlo todo bien. Era un absoluto tesoro.

Pino2Los años pasaban. Los hijos se mudaron de casa, yo me separé de mi marido y PINO se quedó conmigo. Sus ojos se volvieron turbios, sus oídos ya no escuchaban casi nada, lo que llegó a ser una ventaja en Nochevieja, y caminaba cada vez más despacio. Pero seguía amando sus paseos. Le encantaba olfatear y encontrarse con otros perros, siempre y cuando no fueran demasiado impetuosos. Pero aún ante los “jóvenes salvajes” ´él se mantenía tranquilo. PINO siempre de por sí se entendía bien con otros perros, gatos, ratones, hámsters, conejos, etc.. Siempre era muy amable.

Todos los días me acompañaba al trabajo en la secretaría. Allí se dormía su siesta de oficina. Todas las visitas, los estudiantes y los pacientes de nuestra residencia de ancianos querían a PINO. En los últimos años hasta llegó a dejar acariciarse por desconocidos. Les tenía plena confianza y ya no sentía miedo.

En los últimos meses su estado empeoró visiblemente. Debido a una artrosis en la zona de las vértebras lumbares quedaban oprimidos los nervios. Al final ya no podía mover sus patas traseras y sus músculos se atrofiaban. Le llegué a conseguir un carrito porque aún mostraba la alegría de vivir. Algunas semanas llegó a pasear bien de este modo y seguía haciendo lo que más le gustaba: olfatear todo. Pero luego empezó a cojear de las patas delanteras, y el veterinario me dijo entonces que ya no le podía ayudar más.

Llegó el día en que PINO me hizo ver que ya no podía más y que ya tampoco quería. Me lo hizo ver claramente. Hice lo que pude para que su último día fuese lo más bonito posible. Le di su chuche favorita, paté de hígado puro. Una última vez lo llevé fuera, lo acosté en el prado para que sintiese una última vez el olor a prado y a libertad en su nariz. Luego, por la tarde, llegó el veterinario, y PINO pudo morirse en su entorno conocido, el 9 de febrero de 2016, habiendo cumplido 16 años de vida.

Quería que lo supiesen. Vosotros hacéis un trabajo tan valioso. Son tantos los seres queridos de los que vosotros os ocupáis y que ciertamente son mejores que los humanos. ¡¡¡GRACIAS!!! PINO enriqueció nuestras vidas. Consoló, esperó, amó y siempre volvió a mostrar qué contento estaba por tenernos a nosotros. PINO fue un perro muy especial. Siempre lo llevaré en mi corazón. Ha sido muy difícil despedirse de él, sin embargo soy feliz por haberlo acompañado durante 11 años de su larga vida.

Gracias por todo, gracias por PINO.

Os deseo mucha fuerza para vuestra gran labor.

Marion Harders

2 opiniones en “ADIOS PISCINERO”

  1. Adios a todos nuestros angeles, y que desde el final de Arco Iris nos ayuden a defender a todos los que aqui sufren por culpa del mal llamado «ser humano»

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